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quarta-feira, 10 de setembro de 2014

PAULO MONTEIRO | Um poeta de verdade



O Brasil é um país de poetas. "A dor ensina a gemer"., diz um adágio; "Quem canta, seus males espanta", assegura outro. Talvez, por isso, tantos cantem nesta Pindorama. Na proporção dos cantores existentes, porém, os verdadeiros criadores literários são poucos. A maior parte é de subliteratos, mesmo.
Floriano Martins, cearense de Fortaleza, onde nasceu em 1957, é um dos bons poetas brasileiros da atualidade. Incursiona, com êxito, ainda pela crítica literária e o ensaio. Porta culto, tradutor de Federico García Lorca e Guillermo Cabrera Infante, filia-se a uma das correntes poéticas mais representativas da poesia brasileira contemporânea, o surrealismo essa escola já octogenária, mas que tem demonstrado uma capacidade revivente inegável, encontra, entre nós, o poeta de Nenhuma correnteza inaugura minha sede um de seus expoentes.
Li, no mesmo vagar com que se deve tomar um bom vinho, o livro Alma em Chamas (Letra & Música Comunicação Ltda., Fortaleza, 1998), reunindo poemas escritos entre 1991 e 1998.
A felicidade com que Floriano Martins transita entre o poema em versos e o poema em prosa é meridiana, embora sua obra reflita o espírito da escrita automática, natural do surrealismo. Entretanto, esse fazer poético, que sói soar truncado nos epígonos, escoa e ecoa límpido no poeta cearense. E essa clareza transparece nas passagens em verso ou prosa. Nas primeiras, ao aproximar-se bastante da métrica tradicional, dá uma unidade rítmica aos poemas mantendo uma certa liberdade já consolidada no poema do século XX. Na prosa poética chega-se ao verso verdadeiramente livre, fugindo à aridez de muitos que tentaram esse caminho da arte poética.
Veja a estrofe do poeta:

O homem é a metade de seu canto, a metade
de seu mundo devorado pela criação,
linhas e raízes do desejo, pedras negras
do sonho, o homem e sua metade dissolvida
dentro das visões dessangradas, seus ecos.
A outra, blasfema entranha, é a aparição
de si mesmo, o mito destruído, o horror
predileto do ser, vida ornada de miséria,
sonhos macerados, o homem em seu canteiro
de imagens, secreta morada de cinzas.

É assim que (ed. Cit., p. 37), definindo o homem, o poeta define o próprio poema. "O homem é a metade de seu canto…", a metade do poema. em outra passagem, agora em prosa, sentencia: " O poema é como um lagarto voraz em busca de seu enigma verde. Não canto a ninguém. Dissolvo-me para que me alcance. Morra o homem de solidão, até ser o poeta de si mesmo." (p. 51)
O homem é o próprio lagarto, é um animal muito antigo que somente se conhece através do poema, daquela supra-realidade de que falou alhures Fidelino de Figueiredo.
Uma leitura apressada dos poetas pertencentes à família literária de Floriano Martins pode ser enganosa; pode revelar metade do homem, o lagarto, esquecendo sua voracidade em busca do enigma verde, enigma que pode ocultar-se sob diversas formas. Duas delas estão no exotismo dos nomes orientais (já usado pelos simbolistas) ou na recorrência às mitologias e, mais especificamente, às constantes referências a outros poetas. Neles o lagarto vai saciar-se de verde, o verde/verde vida/ que a vegetação poética põe à disposição do homem para saciar sua fome de supra-realidade, sua ancestral necessidade de céu, estrelas, divindades. Isso se realiza com a morte do homem de solidão e o nascimento do poeta de si mesmo.
Ora, esse supra-realismo (sur + réalisme) surge - até mesmo historicamente - como uma negação da torre de marfim simbolista. O símbolo, extirpada a barriga famélica, é a metade audível do canto. É o corpo, o poema. A saciedade, esta sim, é a poesia. Daí as limitações da (talvez pretensa) cientificidade crítica para entender essa poesia, traduzi-la à linguagem não-literária pode revelar-se impossível. O acertado pode ser reescrevê-la, romper com a escritura crítica tradicional. Quando assim se procede vê-se que Floriano Martins, ao contrário da maioria dos nossos comentadores de versos, consegue unir as duas metades de que ele tanto fala em seus poemas. E em o conseguindo apresenta-se como um verdadeiro poeta, um criador literário pleno, como poucos de sua geração.

[2000]


[Jornal O Nacional. Passo Fundo, RS. 30/11/2000.]



terça-feira, 9 de setembro de 2014

JULIA OTXOA | La filosofía poética de Floriano Martins



A través del poeta suizo cubano Rodolfo Hasler, he podido leer Alma en Chamas, del poeta brasileño Floriano Martins (Fortaleza, 1957), autor de un extensa obra en el campo de la poesía, el ensayo, la traducción y las Artes plásticas. Entre sus libros se encuentran entre otros los poemarios El amor por las palabras (1982), Las contradicciones terribles (1987), Cenizas del Sol (1991), Tumultúmulos (1994); siendo algunos de sus ensayos El corazon del infinito (1993), Escritura Conquistada (1998), El comienzo de la búsqueda (Escritura surrealista en America Latina) (1998).
Alma en Llamas (Editorial Letra & Música, Fortaleza/Brasil, 1998) reúne poemas escritos entre 1991 y 1998; el libro, ilustrado con collages del propio autor, está dividido en varias partes que aún de distinta concepción y cronología permanecen unidas por un hilo conductor claro: estoica visión de la existencia plena de melancolía: “La otra punta del hombre”; “Aula de pintura”; ”Pruebas finales”; ”Los miserables tormentos del lenguaje y las seducciones del infierno…”; ”Columnas Circulares”; y una parte final, “Notas de acceso”, recopilación de textos que estudiosos de su obra han realizado sobre él.
Al leer Alma en llamas tuve la sensación de haberme encontrado con una obra sorprendente, de una inusitada calidad, no solo por la magnífica capacidad del autor para conseguir del lenguaje una hondísima expresión lírica, sino también por la lucidez intelectual vertida en ese ideario implacable y crítico con la cultura y el modo de pensar contemporáneo que empapa toda la obra.

Noche en sus harapos implacables
[…]
Rosa encanecida en sus vértigos sublimes

Estos dos fragmentos pertenecen al largo poema ontológico con el que comienza el libro “La otra punta del hombre”. ¡Cómo no identificarse con esa bellísima expresión fuertemente evocadora, con ese verso hondamente trágico que define la condición humana. ¡Cómo no verse reflejado en estos impresionantes versos, en esa extrema fragilidad humana que el dibuja con desbordado lenguaje metafórico interrogándose en los espejismos del pensamiento! del lenguaje! de la historia!. Su poesía es pasión insurrecta, construcción lapidaria en ricas imágenes surrealistas.
La poesía de Floriano Martins es filosofía poética, incesante búsqueda, diálogo a la intemperie entre la vida y la muerte, sin saber al cabo sobre el cambiante escenario del tiempo, quien es quien ante la calavera. Vida y muerte fusionadas en un solo anhelo, en un solo rostro bellísimo y terrible:

la presencia de cenizas en el alma de todo árbol que crece.

Su poesía trata de las contradicciones en las que se debate el pensamiento contemporáneo, la soledad, la conciencia múltiple del yo, lo fronterizo, el fragmento como vision del mundo, el fracaso de las grandes corrientes doctrinales etc., etc.
Síntesis intelectual y lírica. Arrebatado lenguaje poético, similar a aquel que la filósofa Maria Zambrano bautizara con el nombre de razón poética, esa esencial fusión entre el pensamiento y la sensibilidad lírica.
Ese primer poema del libro “La otra punta del hombre” insiste en un tono de profunda derrota elegiaca, el narrador se duele, rebelándose ante la impotencia de la condición humana, descarnada indefensión pensándose en el tiempo.

El hombre es la condena del ser

Escombros de la propia inocencia, todo es inocencia, bosque de mierda inocente en las llaves secretas de su pantano, espejos musgosos, toda aparicion es fulminante, proscrito el verdor del musgo, la alquimia del deseo, sobre la mesa los muertos, el ímpetu de Dios, los espacios de su mutación.

“La otra punta del hombre” resulta declaración de principios del corpus estético de Alma en Llamas. Todos los poemas que siguen son constatación de esa desolación.
Otra de las partes más impactantes del libro es sin duda la titulada “Los tormentos miserables del lenguaje y las seducciones del infierno en los instantes trágicos del amor de Barbus y Lozna”. En este conjunto de poemas con grandes posibilidades para la representación teatral, el autor, tomando como materia poética el encendido, y tormentoso diálogo amoroso entre Barbus y Lozna viaja a profundidad a la noche del alma humana, hacia ese complejo universo de atracciones y deseos, soledades y ruinas, abismos y levitaciones. Extraña atracción por lo terrible.
Lo oscuro en mí te ama, parece decir constantemente Barbus a Lozna. Contexto gótico para el amor, la melancolía y la soledad. Sucesión de espejismos nuestras pasiones son un paisaje interminable de contradicciones. Amor identificado con el abismo, la belleza y lo mórbido. La seducción. La muerte comparece con el rostro de la amada, pero “Los miserables tormentos del lenguaje…” es además un cuestionamiento del propio hecho poético, una profunda reflexión sobre la capacidad expresiva del lenguaje.
Esa disonante relación de los amantes es metáfora de esa otra convivencia con el lenguaje, descenso o vuelo a tumba abierta con las palabras y sus potencialidades expresivas. El autor y la obra. Deseo y desengaño. Incapacidad de alcanzar la comunicación, la fusion con la amada, la union entre signo y significado. La vida y la literatura. ¿Historias paralelas?

¿La poesia es una catástrofe compartida?
¿La poesia es una forma posible de vida o de muerte?

Lozna, nombre de muerta: Innumerable: por alguna razón dejas caer en mi destino ese funeral, el misterio granítico de tu ausencia es Tanatos, una sombra mortal que rasga mis versos. Por alguna razon una torre de silencios avanza hasta la asfixia proverbial de mi soledad. Quieres retirarme de la circulación, profanado amor, con tu nombre de cenizas y tus papeles en desuso. Solo por ti los sobresaltos por nadie más, las perfectas diferencias de haber perdido los pasos.

¿En que se parece el amor a la muerte?

Requerimiento y espanto, impotencia para entender los hechos del amor. Vivir como respiración en la oscuridad, sintiendo como laberinto a Lozna y su ilegible distancia. Versos levantando acta sepulcral de la ausencia, pero también versos de fuego arrasador, de la pasión más sublime como paisaje confundido de pérdidas,  tal vez el único espacio habitable para los amantes. El centro del vértigo como centro del mundo.

El amor es también una balanza de insignificados. A su izquierda las tensiones del paraíso, a la derecha los siervos del infierno. ¿De donde viene el dolor?. Encontramos nuestro actos tan viciados de quejumbres que la felicidad es desesperación.

¿Cómo hacer para tocar a una amada inaccesible? No hay insulto pero sí espanto. El silencio estremecido que Barbus quiere descubrir en el rostro modelado del cadáver de su amante, es el mismo cenit de su propia existencia.Los elementos esenciales que firman el carácter de las pasiones.Es una idea fija.

Todo en Alma en Llamas es lenguaje reflejando la dualidad de la existencia: la apariencia y lo otro, la nieve y el desierto, el éxtasis y las ruinas. Símbolo y vanguardia en un lenguaje de honda comunicación lírica. El Surrealismo de Floriano Martins es surrealismo metafísico, crítico con su tiempo. Poemas para el gran teatro del mundo. Melancólica poética amotinada en interrogantes, meditación del ser dentro de la caverna platónica, las sombras reflejandonse en otras sombras…

Los encuentros con la muerte toman al hombre por el centro lo que no debria ser posible, un fantasma bajo el sol es un teatro mucho mas singular por lo despreciable.La muerte es outra.

En la búsqueda de lo absoluto vivir se convierte en delirio. Vivir en poesía es aceptar el riesgo. En la fiebre es alcanzada la lucidez. Hágase en mí la palabra que nombre lo que ahora siento poseerme con más fuerza que yo mismo.

En el camino del abismo la palabra indaga sus letras ¿qué busca aquella que cae sobre sí misma? El poeta cae de sus metáforas. Ensayamos el enigma común de la situación, el lugar, porque no podemos soportarnos en el peso de las cosas que en nosotros se preparan. Jamás ignoramos el espectáculo de nuestras ruinas, distinto escenario donde el hombre actúa… Libro descompuesto en repeticiones. Hamlet encharcado de ilusiones. Habrá siempre allí algo imposible de seguir.

Se diría que gran parte de la existencia es para Floriano Martins una gran puesta en escena de esperpentos goyescos, todo lo existente convertido en enigma. Nuestro pensamiento lo sostienen espejismos. Tan solo proyección de las cosas sobre nuestros aturdidos ojos, bien podría no existir el mundo y ser todo espejo, pura invención de nuestra necesidades y deseos. Tal vez nada se salve en esta lapidaria y apasionada dialéctica trágica, salvo ese incesante y arriesgado vivir en poesía. Y esa bendita capacidad del propio autor para traducir en belleza la narración de cuanto ocurre.

[1999]