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segunda-feira, 29 de setembro de 2014

DAVID CORTÉS CABÁN | Floriano Martins y su Escritura conquistada



Esta reciente publicación, Escritura conquistada. Conversaciones con poetas Latinoamericanos, Tomos I y II (Caracas, Editorial El perro y la rana, 2010), recoge cincuenta entrevistas de poetas que exponen sus puntos de vista sobre la poesía y el acto creativo. Siguiendo un orden cronológico (de países) para orientar la estructura y composición de ambos textos, el poeta y crítico Floriano Martins ha logrado fundir un panorama de voces que nos permiten un mayor aprecio de las personalidades aquí representadas: sus pensamientos y juicios valorativos, sus relaciones con las vanguardias y tradiciones literarias, del sentido del tiempo en sus obras, y de la crítica y lecturas compartidas.
En el primer Tomo se incluyen veinticinco poetas que representan los siguientes países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Cuba y la República Dominicana. El segundo Tomo lo comparten poetas de Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Puerto Rico, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Todos conforman un gran mosaico representativo y variado de la poesía latinoamericana contemporánea. En cada entrevista Martins indaga la relación del poeta con el lenguaje y la escritura, los temas y afinidades generacionales, el estilo y los motivos que abordan sus textos, las inquietudes y las relaciones literarias y humanas con otros autores. Para este propósito, Martins ha creado un puente que va de la expresión hablada hasta la realidad que proyecta el imaginario poético de estos escritores.    
Escritura conquistada… es una obra de un valor incalculable no sólo para los lectores que posean un amplio conocimiento de la poesía moderna, sino también para aquellos que deseen conocer la importante contribución de estos autores a las letras de Latinoamérica. Es ésta, sin duda, una obra que acerca distancias e ideas que convergen en un diálogo abierto al conocimiento, al respeto y la curiosidad de parte de un crítico que indaga el paisaje lírico, la cultura y el estilo que distingue y valida sus obras. A través de estas conversaciones Martins ha rescatado para los que hoy leemos poesía, y para las nuevas generaciones, el pensamiento de estos poetas. Es decir, Martins nos revela el perfil que sólo es posible descubrir conversando con el autor, o cuando inquirimos en su mundo a través de sus cartas si acaso nos muestran, o dejan entrever, lo más profundo de sus sentimientos. Por eso, estas conversaciones proyectan una información sumamente valiosa de sus vidas y de sus obras. Creo que en el ámbito de la poesía latinoamericana contemporánea ningún libro de entrevistas había agrupado hasta ahora a tantos poetas como lo ha hecho Floriano Martins en Escritura conquistada… Magnífico esfuerzo éste, y nada fácil, sabiendo lo escurridizo y difícil que es, en ciertos casos, entrar al mundo personal de un escritor. Un mundo que a veces reserva posturas y actitudes que pueden descubrirnos una imagen diferente del poeta. Aparte de esto, e independientemente de las posiciones que refleje la obra de un poeta, sabemos que cada escritor es un cosmos diferenciado por el tono, el estilo y su particular visión de mundo.
La publicación de estas entrevistas hay que considerarla como una extraordinaria aportación que facilita el estudio y conocimiento de nuestra poesía latinoamericana. Un legado que muestra a las nuevas generaciones el equilibrio justo y certero de lo que es la gran poesía de nuestra América. Un legado donde “…nuestro reino interior es sólo parcela de un reino mayor, que pertenece a todos” como nos dice Carlos Germán Belli (1927), de ese espacio compartido donde el humilde oficio del poeta resplandece silenciosamente. Ese oficio que puede darnos la satisfacción del instante y quizás garantizarnos nada de la vida, como bien señala el poeta mexicano José Ángel Leyva (1958) hablando de sí mismo: “ser poeta no me hace mejor persona, ni superior a otros, no me garantiza la verdad ni me otorga un sitio en la historia”, (palabras proféticas contra el ego, ¿no?).
Espejos relampagueantes, poetas que dejan la imagen esplendorosa de un verso en la mente del lector; poetas idos hacia la eternidad y poetas vivos, mundos ciertamente maravillosos para comprender la total dimensión de sus obras. He aquí en estas entrevistas sus palabras a través del leve fulgor de sus voces: “Hablo del poeta como el ángel…”, nos recuerda la voz del hondureño Roberto Sosa (1930), definición justa para sí mismo en el paisaje de sus versos; y el amigo don Manuel de la Puebla (1930): “la poesía es un modo de ver, de sentir y de apreciar las cosas”, así de simple y profundo su verso relampagueante sobre la página en blanco, ése cuya presencia estremece el alma dejando una emoción que apenas podemos definir. ¡Qué bien nos sentimos ahora aquí, al lado de estos poetas! Qué expansivo y cercano el mundo que nos presenta Escritura conquistada… Sin alejarme, y contra el viento que lleva el canto de los pájaros pienso que Gustavo Pereira (1940) anuncia lo que creo comprender: “No hay manera de eludir el destino, pues siempre tropieza uno con otro destino…” Sea esta obra, lector, parte de ese destino, tuyo y mío, y de todos los que quieran entrar a la casa de la gran poesía latinoamericana.

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David Cortés Cabán (Puerto Rico, 1952). Poeta y ensayista. Ha publicado: Al final de las palabras (1985), Una hora antes (1990), El libro de los regresos (1999), y Ritual de pájaros: Antología personal 1981-2002 (2004). Fue cofundador de la revista Tercer Milenio.  Contacto: dcortes55@live.com.



quarta-feira, 10 de setembro de 2014

CARLOS GERMÁN BELLI | Un libro que une y escudriña



La geografía por suerte nos ha puesto codo con codo, sin embargo los hispanoamericanos y brasileños constituyen unos vecinos algo distantes. De por medio está la fatalidad babélica de los idiomas que hablamos que, si bien son de origen romántico, al fin y al cabo resultan desemejantes. Pero a veces hay esfuerzos para acercarnos y curiosamente es en campo de la poesía, como lo prueba el libro Escritura Conquistada (Diálogos con poetas latinoamericanos), cuyo autor es el escritor brasileño Floriano Martins, quien ha dado en clavo en algo que muchos de estos vecinos distantes anhelan, como es el aproximarse.
Martins dialoga con una veintena de creadores hispanoamericanos y cuatro brasileños; y todo el trabajo es exclusivamente de él: las palabras preliminares, las entrevistas e las traducciones de textos representativos. A la luz de ello, hay que recordar aquí un antecedente que justo se produce en Lima, como fue el programa editorial de la embajada brasileña, cuando puntualmente salen a luz cincuenta títulos entre 1978 e 1989, en particular unos impecables florilegios de poetas brasileños de todos los tiempos, en traducción a cargo de autores peruanos.
Este tipo de aproximación es hoy individual y motivada únicamente por Martins, quien radica en la ciudad de Fortaleza donde ha convertido su torre de marfil en una torre de comunicaciones incesantes, estableciendo así un especial diálogo con sus pares hispanoamericanos. Además, posee una biblioteca de 1.500 volúmenes, un archivo de 3.000 recortes y un archivo fotográfico, todo relacionado con el parnaso hispanoamericano. Y, más aun, desde hace tiempo está empeñado en compilar y traducir una exhaustiva antología, que será un preciso complemento de este libro de entrevistas.
Los libros son cosas inanimadas, aunque en este caso por el fervor del autor asume de cabo a cabo las particularidades de los seres animados y en consecuencia, Escritura conquistada se convierte en un libro que une y escudriña. En efecto, tiende a acortar las distancias entre los vecinos ante todo que los poetas del universo literario iberoamericana se acerquen entre sí; y asimia, es un volumen que va al grano cuando escudriña el quehacer de cada entrevistado, al preguntarle el tenaz entrevistador cómo es tocado por la poesía y por qué escribe.
El desconocimiento mutuo no sólo es privativo de brasileños e hispanoamericanos, sino que se extiende al resto de América Latina; e, igualmente, la oscuridad constituye una constante en las artes del siglo XX, e por ello qué pertinentes son las interrogaciones de Martins. Naturalmente, hay que ser generosísimo y muy perspicaz, como él, para abordar lo inalcansable y lo inescrutable.

[1999]

[Jornal El Comercio. Lima, 29/09/1999.]




terça-feira, 9 de setembro de 2014

JORGE RODRÍGUEZ PADRÓN | Carta de recomendación



Mi imaginario del Brasil se repite en blanco y negro cinematográfico: solitarios sertões y angulosos rostros de cangaceiro, mirando con ojos inexcrutables… Imagen demasiado tópica, tal vez; pero es la que ahora regresa, en este rostro inquietante pero de noble cordialidad al mismo tiempo, de un escritor nacido en el más septentrional de los paralelos de aquela vasto territorio: Floriano Martins (1957), recluido en su Fortaleza (Edo. de Ceará), pero disgregado por todos los vientos y lenguas que configuran esa otra imagen de vigoroso y desbordado mestizaje con que Brasil me regala, a través de aquella visión del mito órfico, en medio de oleadas de ritmo y violencia escondida, de nuevo con el cine. Si Guimarães Rosa, también Jorge Amado. Sobre mi mesa, tres, cuatro libros de este joven pero maduro escritor indesmayable, invencible, a quien me complazco en recomendar. Nunca acota el territorio de su obra; con derrochadora generosidad nos lo abre y regala a todos, para que convivamos con su entusiasmo: un banquete intelectual imposible de saborear si no es abandonándonos a la fuerza explosiva de los sentidos: fecundidad imparable; más que entusiasmo, una pasión de verdad lúcida.
Por la poesía, ante todo. Y, a través de ella, por el bullir de la palabra y su prodigiosa disgregación de sentidos. Pasión, luego, y no menor, por despejar interrogantes y abatir muros de recelo y torpe incomprensión que dificultan nuestro reconocimiento en la manquedad atlántica que nos prolonga en un doble viaje (encuentro, aceptación) tenazmente negado (o desfigurado) más que por las débiles convenciones políticas, con sus censurables componendas, por el recelo del poder literario o cultural, mucho más intransigente por el primero, parapetado trras un discurso cínico: su máscara más mentirosa. La mentira no figura ni en el código estético ni en el equipaje ético que sostienen la escritura desprendida y generosa de Floriano Martins. Digo, en su poesía, Alma em Chamas, como titula su obra reunida. ¿Alma suya, o más bien de la palabra que brinda ese aliento único, fervoroso? Nada de presunción narcisista, “diálogo com o mundo […] fecundo em sua multiplicidade”. Nada de enajenación y aislamiento (esa torpieza), reclamo de, y convivencia con, diversidades y diferencias, sean en la escritura, en la música, en la pintura: un palimpsesto por el que se persigue, a tientas, como en un bosque enmarañado, un sentido para la palabra que lo es, por ello, para la vida.
Y como en su poesía, en el oficio agudo de lector. Como hiciera Borges, Martins nunca se declara buen escritor, “pero un buen lector sí, lo cual es más importante”: ha recorrido de norte a sur el complejo mapa de la poesía iberoamericana, inquiriendo por sus más intrincadas razones (ejemplar, su Escritura Conquistada, diálogo suculento, otro banquete, con poetas de las dos tradiciones); se ha acercado, incluso, a nuestras pequeñas islas atlánticas de acá, leyendo con atención y amor y respeto a Agustín Espinosa, a Alonso Quesada, pero también a Luis Feria, a Manuel Padorno, a Lázaro Santa, a Eugenio Padorno o Andrés Sánchez Robayna. Lo tengo por uno de los nuestros; tanta clarividencia há puesto en ese ejercicio, no en vano se sabe habitante de ese triángulo de espejos en donde nos reconocemos multiplicados. Hace muy poco, ha traducido – con soltura y delicadeza notables – una selección de poemas amorosos de García Lorca…
Pero también se vuelve sobre lo que le es más próximo: en su lectura de la poesía brasileña, acierta con el diagnóstico al resistirse a la convencional ordenación y a sus tópicos referentes (Oswald de Andrade, Carlos Drummond, João Cabral…), para decirnos que allí también son voces dignas de recordación José Alcides Pinto, José Santiago Naud, Ivan Junqueira, Uílcon Pereira, Sérgio Campos…; no disimula su malestar ante el cómodo mimetismo de un decir general que allí, también, parece extenderse como plétora: ¿“Terá a cópia da cópia cem anos de perdão?”, se pregunta com no disimulada ironía; la misma con que invierte el título paciano (La búsqueda del comienzo) para aproximarse al surrealismo latinoamericano, en unos breves pero muy sustanciosos ensayos: Escrituras Surrealistas. O Começo da Busca. Homenaje, pero no ditirambo. Lectura seria de Enrique Molina o del grupo chileno Mandrágora, de Moro o Westphalen, de Sánchez Peláez o Ludwig Zeller o Raúl Henao, de la subversiva escritura de los venezolanos que habitaron bajo El techo de la ballena o dibujaron El perfil y la noche… El otro rostro, menos expuesto y celebrado, del surrealismo americano que no parte – como bien dice – de una derrota como en Europa, sino de “uma exacerbada fé em seu próprio destino”. Nihilismo, aquél; éste, prosperidad.
Imparable Floriano Martins, lleno de innumerables proyectos; entrañable Floriano Martins: nos honra con su amistad, sin habernos visto jamás; y sin que el interés medie en la relación, exagera – excesivo siempre – la fe que pone en nuestra propia aventura crítica. Recomendable Floriano Martins: su apuesta no es por el éxito, sino por el trabajo bien hecho, por una sinceridad sin componendas, aunque ello – las más de la veces, en esta feria de vanidades de la literatura – se vuelva en su contra. Su palabra como entrega siempre: una palabra dada. Merece este reconocimiento, y nuestra gratitud.

[1999]




WILSON MARTINS | Continente de poetas



Julgado, em 94, por um poeta (Marcus Accioly) e dois cantores de música popular (Milton Nascimento e Paulinho da Viola), o prêmio Nestlé de poesia revelou o nome de Aníbal Beça dentre 7.038 concorrentes. "Livros de todo o país", escreve Marcus Accioly, "em caixas e caixas, foram lidos e analisados durante meses, até uma possível certeza, uma convicção. O trabalho foi compensado pela alegria do resultado, único e unânime: Suíte para os habitantes da noite."
Em outras palavras, nesses concursos os vencedores são escolhidos por exclusão, diminuindo progressivamente, na proporção das leituras, as exigências dos julgadores. É fenômeno elementar de psicologia, sem falar no tédio e no cansaço. Os poemas premiados, agora incluídos em volume (Banda de asa. Rio: Sete Letras, 1998), buscavam sugestões ou assimilações gratuitas no vocabulário musical, aplicado de maneira arbitrária e, muitas vezes, com intenções humorísticas: "Chorinho para bandolim, cavaquinho, flautas e violões", ou "Carimbó para gambás, tambor de onça e clarineta", e assim por diante.
Um comentarista dessa poesia afirma que, "em cada verso, em cada imagem, encontra-se uma intensa catexia objetal", do que não duvido, embora prefira os poemas inspirados pela cidade de Manaus. O tropismo surrealista de Aníbal Beça estimula os impulsos analíticos da crítica. O "Poema cíclico", por exemplo, "trava a batalha com o clássico e o moderno", em versos destacados por Paulo Graça: "dos meus olhos saltam/ dois pássaros ariscos/ prontos a deflorar begônias/ em setembro". Ou ainda: "A trave dos meus olhos é pólen de crisântemos: farpas cronológicas". Esse surrealismo tardio, que poderíamos imaginar perempto, ainda é praticado em capelas iniciáticas através do continente, sem excluir o Brasil, cujo grupo surrealista foi organizado e é mantido por Sérgio Lima (Escritura conquistada. Diálogos com poetas latino-americanos. Floriano Martins. Fortaleza/Rio/Mogi das Cruzes: Letra & Música Comunicação/ Biblioteca Nacional/ Universidade de Mogi das Cruzes, 1998).
Entre os "latino-americanos", Floriano Martins incluiu vários brasileiros, como Ivan Junqueira e Donizete Galvão, mas a verdade, nas palavras de Sérgio Lima, é que o modelo na América Latina "é insular e não continental, pois trata-se de ‘ilhas culturais’", o que se confirma de forma por assim dizer física e demográfica nas observações do cubano José Kozer, ele próprio judeu de origem ashkenazi, filho de polaco ateu e comunista e filho de uma checa burguesa e de pais judeus ortodoxos: "em Cuba, nunca vi um porto-riquenho ou um dominicano; nunca vi um mexicano ou um equatoriano; nunca vi um uruguaio ou um argentino. Em Nova York, tenho visto até paraguaios (...)".
O advérbio demonstra que a "verdadeira" América Latina situa-se nas duas costas dos EUA... De fato, trata-se de um mito mental e de uma utopia do intelecto, para nada dizer, claro está, dos subentendidos políticos: não são as línguas que separam, não havendo nenhuma identificação orgânica nos países hispânicos entre si, mas a psicologia e a história, além dos variados ressentimentos que se foram acumulando ao longo dos séculos: "É curioso que este continente de países tão diferentes leve um nome como se fosse um só país", escreve Cabrera Infante em páginas de Mea Cuba que valem a pena reler.
Nesse contexto, é possível que a propensão surrealista, respondendo à sua natureza profunda, seja uma técnica subconsciente de superar a realidade pelo imaginário e de compensar o sentimento de inferioridade pelo desafio do hoje desmonetizado "realismo mágico", mais mágico do que realista. Para o que nos interessa, as entrevistas realmente importantes são as dos brasileiros e respectivas visões pessoais a respeito das nossas letras. Assim, o depoimento de Ivan Junqueira, desmistificando alguns tabus e ideias-feitas com que se alimentam os espíritos simples.
Nossa cultura, diz ele, é européia, como, aliás, a de toda a América Latina: as raízes são portuguesas, espanhola, francesas, alemãs, inglesas, e não africanas ou indígenas. Não menos vigorosas são as suas apreciações sobre Oswald de Andrade e o concretismo (mais a invenção de Oswald de Andrade pelos concretistas e derivados), na linha da revisão de valores sintetizada pelo argentino Leônidas Lamborghini: "devemos desmitificar também no que se refere ao fazer poético", ao que o venezuelano Juan Calzadilla retruca, sem saber, com uma dessas verdades elementares que muitos preferem ignorar: "Segundo Montale, não há contribuição importante em poetas que não provenha da prosa. Sem prosa não haveria boa poesia moderna, e menos ainda entre nós, na América Latina, onde se adotou, e espero que definitivamente, o verso livre, e onde são cada vez mais deploráveis os ensaios de restauração da rima e da métrica tradicionais. A vantagem da prosa é que com ela se pode pensar, presta-se como instrumento a serviço do qual a intuição e a reflexão na produção de pensamentos seguem juntas, porém separadas. Na poesia, em troca, a intuição contém ou afoga o impulso reflexivo ou o torna desnecessário, uma vez que se recusa a qualquer explicação".
Aníbal Beça, de seu lado, propõe a teoria poética no plano das efusões líricas: "Que ela seja clássica moderna contemporânea de vanguarda comportada marginal lírica épica que ela seja nada e tudo e nada: varal chuva casa alicerce arcabouço não importa e nem defini-la comporta-se o que reporta é a fatura do e para o homem assim como a porta da rua é a serventia do poema".
Claro, em termos de reflexão crítica isso não significa nada, confundindo na mesma equivalência a forma e a substância, problema levantado por Floriano Martins na entrevista com Juan Calzadilla, vanguardista, ao que parece, acima de qualquer suspeita. Mas, na medida mesmo em que é hermético, metafórico ou arbitrário, o surrealismo é uma poética de conteúdo, ou seja, exatamente o oposto do que se convencionou entender como arte moderna.

[1998]

[O Globo, Rio de Janeiro, 29.08.1998]




FOED CASTRO CHAMMA | Escritura Conquistada, de Floriano Martins


O fogo da palavra envolve com a imagem a linguagem poética. A memória retém a fulguração do deus que a contamina, devolvendo de suas entranhas a Musa, que os poetas comemoram em renovados ciclos de invenção, preservando a descoberta do eu em cada Signo, com a luminosidade que a consciência transforma em poema ou canção. O entrelaçamento com o real originário da negação determina o condicionante da representação que se desenrola de maneira a configurar a realidade, no interior da qual amplia-se o quadro fenomenológico do ser e seus vínculos com o real, cuja dialética o logos recolhe ao código linguístico.
No diálogo com o nicaragüense Pablo Antonio Cuadra, que abre a série de entrevistas com poetas ibero-americanos reunidas em Escritura Conquistada pelo também poeta Floriano Martins, observa-se esse enigma da criação nos dois poemas intitulados “O barco negro” e “ Ancestrais”. O sonho e a realidade se completam na memória do poeta. A dessacralização do eu abre rumo ao moderno no sentido dado à fealdade e ao brilho enquanto identidade que, ao construir a História, esvazia o Mito. Tal como o venezuelano Juan Liscano, penso que a “poesia não é fuga e sim meio” de se chegar ao eu através da Semelhança. Há uma lição nas entrevistas de Escritura Conquistada de alto teor didático para uso obrigatório nos cursos de Letras. “O poeta é fruto de si mesmo.” Todavia, ao negar a liberação interna por meio da obra de arte o entrevistado diria que a liberação interna induz ao saber. A experiência é uma prática do saber e objeto primordial da poesia como devia admitir Lautréamont ao afirmar que todos somos poetas. A assertiva de Juan Liscano de que se une ao Surrealismo através do arquétipo femina é confirmar o mergulho na origem do ser, de onde emerge como imagem, signo e imaginação.
Do mesmo modo, no diálogo com o Absoluto, entre “signos cabalísticos”, o chileno Enrique Gómez-Correa “desbrava o reino do imaginário”, reino da Mandrágora. A liberdade de criar está em aderir à imaginação, pois nesse primeiro estágio crítico da razão o poeta inaugura o duplo como metáfora, esvaziando assim o reduto do mito, no qual reina o eu e o poder originário de uma arte mágica que o Surrealismo resgata.
Fernando Charry Lara, da Colômbia, ao referir-se à essência das coisas deixa explícita a Voz, que o poeta transforma em som e ritmo e recolhe ao passar da fala à linguagem. Do mesmo modo que o peruano Javier Sologuren, penso que o signo é a alça que dá expressão ao sentido, atendendo a imagem à linguagem poética em sua mira de essências. A concepção do homem em harmonia consigo mesmo associado à expansão da consciência resume pois a criatividade. Para o chileno Rolando Toro a ética de Sócrates nivela-se à concepção solidária de Jesus no sentido universal do ser. A conversão da dor, da morte, da ausência e do esquecimento é o âmago da Beleza como fulguração do eu, que o poeta revela à “sociedade secreta” dos poetas. Penso nas palavras unicamente como “via de acesso à realidade”, onde se completa a fusão arquetípica com a memória. A viagem pela imaginação e o sonho é produtora do tempo resgatado pela memória. O império da imaginação é o da arte mágica, desafiadora do logos no sentido de ascensão prometêica do eu ao real. Ouço ainda Rolando Toro dizer: “Estranho o pântano que nos engendra. / Para podermos ser nós mesmos / devemos deixar de ser”.
As raízes poéticas da linguagem pertencem, imagino, à ordem secreta da imaginação que não se mescla à ratio sem provocar atrito. A poesia é um culto e o poeta o oficiante. A roda que perlustra o sonho devolve o passado ao futuro. Como conjuro a poesia revolve a roda que lustra o sonho. O terror “como objeto magnífico” fundamenta a Beleza e a Verdade. Sem os “capuzes”, a poesia é invenção. “Sílaba incandescente do desejo”, do chileno Ludwig Zeller, é um “redemoinho de angústia” diante das “serpentes de areia”, para as pupilas no deserto; são Hieróglifos, quartzos da noite, ramos escuros “que em nós se fecham para sempre”. Ao correr “a água por um mesmo espelho”, repetimos os “enigmas”  de Ludwig Zeller.
O Surrealismo ibero-americano desde o início do século está à frente do formalismo hegemônico voltado para o social. A poesia deve ser escrita com sangue, como queria Nietzsche, para se aprender que “sangue é espírito”, aprender a transformar as serpentes da cabeça de Medusa em Beleza. O venezuelano Juan Calzadilla sabe que o “curso abissal do poeta” é a “espessura de leituras”.
A noção de fazer poesia com palavras implica adesão ao Signo como ferramenta da imagem e realidade virtual do poema. Uma previsão arcaica do avanço da técnica na sociedade do espetáculo. “Estilhaços da linguagem são a memória e o sonho”, diz Pedro Lastra, do Chile; daí a estranheza com que anuncia o mundo como de cunho fantástico. Os versos em “Pontes movediças” assinalam o transitório como fator fantasmático da Presença. Sigo completando o que diz o venezuelano Alfredo Silva Estrada, que todo poema é canto na medida em que a Voz se incorpora à palavra. O poema é a Morada do homem, sugere Hölderlin, é negação e fundação do que o poeta inventa. Toda experiência é reinvenção das “vozes subterrâneas” que emergem. Não acredito no “declínio geral desta época”, como queria Borges, desde que o reencontro do eu é ainda a grande meta frente ao alto desenvolvimento da técnica, onde ciência e poesia assumem análoga realidade virtual. Assim pensa também o mexicano Gerardo Deniz. “A sombra é a única muralha”, diz Eugenio Montejo, da Venezuela, completando o duplo que é a vulnerabilidade trágica do ser.
O dever mágico nos poetas, indagação formulada por Floriano Martins a Sérgio Lima, está em transformar a imagem no imaginário como fundação do ser, acepção inclusive de Bachelard e de Blake. “A arte é meio de expandir a consciência”, afirma Marcel Duchamp. A imagem é a essência da poesia. Sérgio Lima é um grito na opacidade de uma retórica afastada das fontes verdadeiras da Poesia. O cubano José Kozer constrói uma linguagem pinçando as origens no país que emerge do Bezouro e coça a barba diante da harpa de Davi. A ancestralidade é o arquétipo de José Kozer. O hermetismo da Cabala organiza sua poética compulsiva. Inegável também o talento do brasileiro Sérgio Campos. Belos poemas que justificam o “esquecido assombro de estarmos vivos” e nos reserva o campo de liberdade da poesia que emerge na palavra e o boliviano Eduardo Mitre converte em linguagem, transformando o mistério do eu em mirabilia e estratégia da fala que se perde na Semelhança.
É diabolicamente importante este livro que traz como título a confirmação de Escritura Conquistada. Ich Ruhmer. É como o Sol, o tempo da Razão ardente, epígrafe extraída de um poema de Apollinaire para ilustrar a poesia do boliviano Eduardo Mitre, que recobre em toda sua extensão o esforço bem sucedido de Floriano Martins.

[1999]




segunda-feira, 8 de setembro de 2014

ESCRITURA CONQUISTADA | Vídeo e lançamento





[Video apresentado no Salão de Outono (Huelva, España. Outubro de 2010), por ocasião do lançamento do livro Escritura Conquistada - Conversaciones con poetas de Latinoamérica, de Floriano Martins. Música: Graco Braz Peixoto.]



terça-feira, 26 de agosto de 2014

DAVID CORTÉS CABÁN | La conquista de una singular escritura



Esta reciente publicación, Escritura conquistada – Conversaciones con poetas Latinoamericanos, Tomo I y II (Caracas, Editorial El perro y la rana, 2009), recoge cincuenta entrevistas de poetas que exponen sus puntos de vista sobre la poesía y el acto creativo. Siguiendo un orden cronológico (de países) para orientar la estructura y composición de ambos textos, el poeta y crítico Floriano Martins ha logrado fundir un panorama de voces que nos permiten un mayor aprecio de las personalidades aquí representadas: sus pensamientos y juicios valorativos, sus relaciones con las vanguardias y tradiciones literarias, del sentido del tiempo en sus obras, y de la crítica y lecturas compartidas.
En el primer Tomo se incluyen veinticinco poetas que representan los siguientes países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Costa Rica, Cuba y la República Dominicana. El segundo Tomo lo comparten poetas de Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Puerto Rico, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Todos conforman un gran mosaico representativo y variado de la poesía latinoamericana contemporánea. En cada entrevista Martins indaga la relación del poeta con el lenguaje y la escritura, los temas y afinidades generacionales, el estilo y los motivos que abordan sus textos, las inquietudes y las relaciones literarias y humanas con otros autores. Para este propósito, Martins ha creado un puente que va de la expresión hablada hasta la realidad que proyecta el imaginario poético de estos escritores.   
Escritura conquistada… es una obra de un valor incalculable no sólo para los lectores que posean un amplio conocimiento de la poesía moderna, sino también para aquellos que deseen conocer la importante contribución de estos autores a las letras de Latinoamérica. Es ésta, sin duda, una obra que acerca distancias e ideas que convergen en un diálogo abierto al conocimiento, al respeto y la curiosidad de parte de un crítico que indaga el paisaje lírico, la cultura y el estilo que distingue y valida sus obras. A través de estas conversaciones Martins ha rescatado para los que hoy leemos poesía, y para las nuevas generaciones, el pensamiento de estos poetas. Es decir, Martins nos revela el perfil que sólo es posible descubrir conversando con el autor, o cuando inquirimos en su mundo a través de sus cartas si acaso nos muestran, o dejan entrever, lo más profundo de sus sentimientos. Por eso, estas conversaciones proyectan una información sumamente valiosa de sus vidas y de sus obras. Creo que en el ámbito de la poesía latinoamericana contemporánea ningún libro de entrevistas había agrupado hasta ahora a tantos poetas como lo ha hecho Floriano Martins en Escritura conquistada… Magnífico esfuerzo éste, y nada fácil, sabiendo lo escurridizo y difícil que es, en ciertos casos, entrar al mundo personal de un escritor. Un mundo que a veces reserva posturas y actitudes que pueden descubrirnos una imagen diferente del poeta. Aparte de esto, e independientemente de las posiciones que refleje la obra de un poeta, sabemos que cada escritor es un cosmos diferenciado por el tono, el estilo y su particular visión de mundo.
La publicación de estas entrevistas hay que considerarla como una extraordinaria aportación que facilita el estudio y conocimiento de nuestra poesía latinoamericana. Un legado que muestra a las nuevas generaciones el equilibrio justo y certero de lo que es la gran poesía de nuestra América. Un legado donde “…nuestro reino interior es sólo parcela de un reino mayor, que pertenece a todos” como nos dice Carlos Germán Belli (1927), de ese espacio compartido donde el humilde oficio del poeta resplandece silenciosamente. Ese oficio que puede darnos la satisfacción del instante y quizás garantizarnos nada de la vida, como bien señala el poeta mexicano José Ángel Leyva (1958) hablando de sí mismo: “ser poeta no me hace mejor persona, ni superior a otros, no me garantiza la verdad ni me otorga un sitio en la historia”, (palabras proféticas contra el ego, ¿no?).
Espejos relampagueantes, poetas que dejan la imagen esplendorosa de un verso en la mente del lector; poetas idos hacia la eternidad y poetas vivos, mundos ciertamente maravillosos para comprender la total dimensión de sus obras. He aquí en estas entrevistas sus palabras a través del leve fulgor de sus voces: “Hablo del poeta como el ángel…”, nos recuerda la voz del hondureño Roberto Sosa (1930), definición justa para sí mismo en el paisaje de sus versos; y el amigo don Manuel de la Puebla (1930): “la poesía es un modo de ver, de sentir y de apreciar las cosas”, así de simple y profundo su verso relampagueante sobre la página en blanco, ése cuya presencia estremece el alma dejando una emoción que apenas podemos definir. ¡Qué bien nos sentimos ahora aquí, al lado de estos poetas! Qué expansivo y cercano el mundo que nos presenta Escritura conquistada… Sin alejarme, y contra el viento que lleva el canto de los pájaros pienso que Gustavo Pereira (1940) anuncia lo que creo comprender: “No hay manera de eludir el destino, pues siempre tropieza uno con otro destino…” Sea esta obra, lector, parte de ese destino, tuyo y mío, y de todos los que quieran entrar a la casa de la gran poesía latinoamericana.  

[2011]

[Publicado na Agulha Revista de Cultura # 9 - Maio de 2011.]

MANUEL IRIS | Leer desde otros ojos



En una conversación, sin duda, aprende más quien más guarda silencio. Privilegiado aquél que escucha a los que saben y que más tarde participará, de algún modo, en ese diálogo. Tal es como concibo la labor de un lector.
El libro que ahora reseño es, precisamente, una invitación al ejercicio de escuchar a los que saben platicando sus misterios.  Así, escuchando atentamente, sabemos cómo el poeta ha conquistado su palabra, y por ello hemos nosotros, los lectores, conquistado alguna luz en esa bruma que no es la biografía pero tampoco el texto: nos hemos adentrado en el misterio. Y es que  Escritura conquistada (2009) es, a final de cuentas, un libro para saber cómo alguien leyó.
Editado por la Fundación editorial El Perro y la Rana, y el Ministerio del Poder Popular para la Cultura de Venezuela, Escritura conquistada se extiende hasta ser dos volúmenes de conversaciones sostenidas por el poeta brasileño Floriano Martins con varios poetas de generaciones diversas, a lo largo y ancho de Latinoamérica.
No deja de ser interesante que sea un poeta en lengua portuguesa quien se lance a esta nada modesta empresa. Conocedor profundo de la poesía latinoamericana, Floriano Martins transita de un rincón a otro de la lengua española en América siendo siempre un invitado con el privilegio de quien ve las cosas desde fuera: la perspectiva. En su país, Brasil, también incluido en el texto que ahora trato –inclusión que es en sí misma una llamada de atención para aquellos que al hablar de literatura latinoamericana se olvidan de nuestro lusófono vecino– su posición histórica y personal es distinta, pues esa es la tradición en la que ha nacido y se desenvuelve. Su voz allí situada es una voz que, aunque alejada en el ejercicio de interlocutor, habla desde dentro, haciendo de otro modo interesante el diálogo.
Pensando de nuevo en Brasil y su tradición literaria, no es casual que la primera conversación con un poeta brasileño –José Santiago Naud– se titule precisamente Rostros de nuestra americanidad.Tal es, yo creo, una de las más fecundas posibilidades de Escritura conquistada, al menos para los lectores hispanohablantes: hacernos ver desde fuera las tradiciones propias y, desde dentro, la que habremos de apropiar. Digo esto para invitar al lector a seguir la pista de la poesía brasileña e incorporarla, como Martins ha hecho con casi todos los otros países del continente, a su noción de poesía latinoamericana.
Mencionar parte de la nómina de poetas reunidos vale la pena, pues da cuenta de la  importancia de la publicación. Menciono algunos: Francisco Madariaga y Susana Giraudo (Argentina), Eduardo Mitre (Bolivia), Roberto Piva y Claudio Willer (Brasil), Fernando Charry Lara y Armando Romero (Colombia),  Enrique Gómez-Correa y Pedro Lastra (Chile), Pablo Antonio Cuadra (Nicaragua), Gerardo Deniz (México), Carlos Germán Belli y Javier Sologuren (Perú), Eugenio Montejo y Juan Calzadilla (Venezuela) etc. Aunque apuntando a veces en direcciones distintas, el magisterio de los interlocutores no se agota.
Más de 50 autores de 20 distintos países, generaciones, tendencias y estilos se reúnen en Escritura conquistada. Como es de esperarse son profusos los cruzamientos, contrapuntos, intertextualidades y relaciones personales tendidas de una página a las demás, obligando al lector a darse cuenta de que la poesía latinoamericana no puede ser vista como un archipiélago. El diálogo establecido con los poetas (todos ellos centrales en cada una de sus tradiciones) es siempre un hilo que, suficiente en sí mismo, no deja de ser parte de una red mayor.
Un ejemplo es lo que el poeta chileno Enrique Gómez-Correa (1915-1995) –figura central para entender el surrealismo en Latinoamérica– dice acerca del grupo Mandrágora y su relación con otros grupos dentro y fuera de Latinoamérica:

El grupo Mandrágora tuvo desde sus inicios muy buenas relaciones con los surrealistas franceses, belgas, españoles, holandeses, ingleses, suecos, alemanes, yugoslavos y de los países sudamericanos como Argentina (Aldo Pellegrini, Enrique Molina, Julio Llinás, Raúl Gustavo Aguirre); Perú (César Moro, Méndez Dorich, Westphalen); Venezuela (Juan Sánchez Peláez); países centroamericanos (el grupo dominicana de “La poesía sorprendida” que fue, en cierto modo una proyección de la Mandrágora gracias al escritor y poeta chileno Alberto Baeza Flores). Igualmente en Cuba (Lam), Haití y La Martinica. Hasta hoy mantengo correspondencia con los poetas colombianos Oscar González y Raúl Henao (Medellín). También estos lazos se han mantenido con los surrealistas estadunidenses (en Chicago Franklin Rosemont como antes con Man Ray) y de Canadá a través de nuestro amigo el poeta y artista Ludwig Zeller. Otro tanto con respecto de México.

¿Cómo, después de una declaración así en un libro como éste, seguir pensando que las poesías nacionales son solamente eso? El libro sin embargo va más lejos y se adentra en las poéticas de los autores, en lo que ellos piensan de la poesía y la labor del poeta en el mundo, y en ese abierto campo surgen fértiles paralelismos y fecundas oposiciones. Se termina con ello, de una vez por todas, de desdibujar la distancia mientras que se delinea claramente la silueta de cada poeta, de cada tradición: las fronteras se transforman en contornos.
Para quienes aman la literatura latinoamericana, Escritura conquistada es un libro interesante. Para quienes aman su poesía es un libro necesario, porque invita a callar para escuchar cómo alguien, quien más sabe, alguna vez leyó.

[2011]

[Publicado na Agulha Revista de Cultura # 9 - Maio de 2011.]

segunda-feira, 25 de agosto de 2014

MADELINE MILLÁN | Floriano Martins, el Sr. Seriotis y los abismos de la risa



Esta larga introducción o historia puede saltarla el lector, las entrevistas son un modo de conocer a alguien a quien deseamos mirar de más cerca, en otra dimensión más humana. Con esto en mente, les cuento cómo es un poeta que se le va develando a otro poeta por caminos de la poesía y de la amistad. 
Nos conocimos en el sur de España, muy concretamente durante el Otoño Cultural Iberoamericano de Huelva. Decir conocernos es mucho. En una esquina de una larga mesa regada de poetas de México, Puerto Rico, República Dominicana, El Salvador, Colombia, Argentina, Brasil y otros países, cenan los poetas y editores Uberto Stabile, Ángel Leyva, Floriano Martins y Eduardo Mosches (con quien compartí más, al otro lado de la mesa). Yo sé que están allí pero en aquel final también estaba finis terrae. No fue sino en un bus camino a la casa en Moguer donde había vivido el poeta Juan Ramón Jiménez, que intercambiamos unas palabritas. El poeta Ángel Leyva, a quien conocí por haber publicado en Alforja hace más de 10 años y luego habernos visto brevemente en un evento de libros y poesía en el Zócalo, nos presenta. Estos son los antecedentes de este breve encuentro. No dijimos mucho, apenas habremos tímidamente sonreído desde nuestros asientos vecinos. Se acabó allí el diálogo, no dijimos más. Regreso a Nueva York y FM, si no me equivoco, a Brasil. Días después, me llega un correo de FM y le comento que su revista Agulha ya no me llega por este medio. Entonces, iniciamos conversaciones salpicadas de descubrimientos maravillosos. El poeta y editor comienza a enviarme fotografías y canciones. Nuestro intercambio cibernético inicia con FM en medio de un proyecto poético-fotográfico del Sr. Seriotis, nombre que le pusimos a uno de sus personajes, pues mi primera impresión de él fue, según le confesé más tarde, que era muy serio. Y tal seriedad no hacía sino preludiar la complicidad de nuestra risa. Cómo me hace reír FM, llena mis días de sorpresas que no terminan de sucederse. La última, un “malentendido” que a mí me da por reír de lo lindo. Le había estado contando sobre un maravilloso enamoramiento que estaba ocurriéndome después octubre (fecha cuando nos conocemos). Le digo, “te cuento el milagro pero no el santo”. Pasan nueve meses y un día le anuncio que ese amor cibernético a la distancia parecía entrar a otra dimensión. El sueño de luz que iba a parir, tenía que soñarlo sola para entrar a un nuevo estado de conciencia. Entonces FM me responde, “No te enojes, pero hasta ahora había pensando que hablabas de mí”. El Sr. Seriotis, el de las continuas sorpresas que pensaba que iba a enojarme, me hizo reír con ganas una vez más, aligerando el peso de ese momento difícil; tirándole el ancla a su amiga enamorada y llenando las horas con sus renovadas y necesarias alegrías. Porque el humor de FM es tan ilimitado como sus ideas. Pero, lo más importante, no termino de descubrirlo. Esta entrevista surge a mi regreso del Encuentro Internacional de Poetas en Zamora, México, que realiza exitosamente Roberto Reséndiz en junio. Durante mi estancia tuve la suerte de escuchar a poetas que hacían con la poesía todo lo que la imaginación les permitiera. Movida por la curiosidad y el deseo de saber más, entrevisté a dos poetas mexicanos (a la poeta y editora Mónica González y a Mario Dux Castel). Ellos me obsequiaron con libros-objetos. Me interesó explorar un tema por el que ya venía intrigada a partir del frasco de poesía, Dosis, de la poeta puertorriqueña Mayda Colón. Dentro del pomo aparecen unos poemas que se abren al lector de forma no convencional. En uno de los correos de Floriano me dice que le interesa apasionadamente el asunto. Y yo comienzo una pregunta y otra y otra. Sí. La entrevista que ahora van a leer.

MM Floriano, cuéntanos de todos tus mundos posibles. Si puedes resume y termina en la próxima pregunta.

FM El mundo posible es el mundo de la supervivencia. Mis mundos son todos imposibles. ¿Cómo hago para terminar eso en la próxima pregunta?

MM (ese tipo de preguntas o comentarios como el anterior son los que recibo continuamente de FM y me hacen sonreír, pasarla bien) Sigamos. ¿Cómo se define la plástica y la poesía? ¿Cómo la defines tú desde tu experiencia creativa? Supongo que las definiciones van a sufrir cambios, como si la frontera de las definiciones para un poeta fuera un protocolo que va a cruzarse ilegalmente. ¿Haces eso?

FM La creación artística habita el territorio de la indefinición, así que no cabe en el sentido taxidermista que mueve el mundo de las definiciones. Yo tengo cruzado las fronteras visibles con naturalidad, gracias a la fuerza de mis escritos. No importa que trabaje con una computadora, una cámara fotográfica, pinceles, grabadoras u otros instrumentos. Pero en la creación lo que cuenta son las fronteras invisibles.

MM Según lo que me respondas te preguntaré la próxima pregunta o te comento a manera de diálogo. No estamos frente a frente, por lo cual, imitamos la conversa con necesarias pausas.

FM Bueno, entonces imitemos ahora el sonido de una máquina que repite incesante que no es hombre, no es hombre, no es hombre, por más que lo desee. 

MM ¿Por qué no se es hombre por más que se desee?

FM Es todo un dilema de la criatura que busca su identidad frente la fascinación de ser el creador. Hablamos con espantosa facilidad en inteligencia artificial y nos olvidamos que una canción es una creación, así como un robot, y los dos, cada uno a su modo, ganan vida propia. ¿Y cómo saber si quieren regresar a la matriz, back to the egg, si quieren ser dios? Es una trampa, o sea, ese es un dilema siempre del creador, jamás de la criatura.

MM ¿Si es lo invisible lo que tenemos, cómo hace el artista para que pueda verse, leerse, oírse? Digamos, cuando existe la necesidad de comunicar.

FM Yo creo que la comunicación en arte es este puente que conecta los dos mundos, visible e invisible. El lector de mis poemas es invisible para mí, pero yo soy visible para él, de alguna manera, a través del poema. Pero sin buscarlo, sin desearlo. No estoy seguro de que sea esta la fuente de la creación, eso que llamas de necesidad de comunicar. Yo creo más en una necesidad de comunicarse, o mejor, de uno descubrirse a sí mismo.

MM (He reflexionado en otras ocasiones sobre este asunto de la comunicación, no me explico cómo la usé de esta manera. Lo que demuestra que, tal como el asunto de la inspiración del que se nos pregunta todavía, siempre está ahí el dilema de “explicar” lo que hacemos, el cómo, etc.)
Háblame, en relación a la pregunta anterior, sobre la historia de tu trabajo de poeta. Es larga, intensa, heterogénea, pero algo podrás contar.

FM Yo no sé si propiamente larga, pero sí es intensa. La locura que era recibir todas las informaciones desde la infancia, con la música distinta que escuchaban mis papás, con la llegada de la televisión, el cine mudo, los cómics, las fotonovelas, los libros desordenados de temas múltiples de la biblioteca de mi padre, todo eso no me dejaba tiempo para pensar en separar el mundo en géneros, yo quería todas las cosas juntas, allí, al mismo tiempo. Bueno, entonces la primera manifestación fue eso de cortar figuras con tijeras y también la cosa típica de copistas, yo reproducía en guache y cartón las portadas de algunas novelas. Después nos juntamos en dos o tres chicos en la calle y montamos un espectáculo de música en el patio de mi casa, palco y platea improvisados, y presentábamos imitaciones de canciones brasileñas y extranjeras. Todo eso era la vibración espontánea con que el arte me tocaba. Después pasé a escribir cuentos, casi todos eróticos, hasta donde los recuerdo, en parte porque estaba enloquecido con la lectura de un libro en particular, los 12o días de Sodoma, del Marqués de Sade. Aunque antes otros libros tuvieron su importancia, este fue el libro que me llevado a escribir.

MM Haces fotografía, creo que pintura, música. etc. ¿Cómo se mueve el poeta si tu poesía se mueve contigo en esos otros formatos? ¿Lee tu lector cosas parecidas en muchas de tus fotografías? ¿Existen puntos de contacto, convergencia, obsesiones?

FM Sí, la poesía está en todo. Ahora demos un salto porque todo eso lo recupero como expresión artística mucho tiempo después. Es verdad que desde el primero libro había un cuidado con el diseño gráfico, eso de invitar a un artista, un fotógrafo para que creara cosas a partir de los poemas, y también el hecho de que llegué a tocar (por suerte no ha demorado a visitarme la conciencia de que era un músico malísimo), la convivencia con gente de teatro y música, el trabajo con música en teatro, pero en esa época ya me había tocado el poema, así como el deseo de componer letras de canción popular. De todo eso ha quedado el poema, por un largo tiempo, escribía y escribía, sin parar. Y leía, pero manteniendo la diversidad en la lectura: novelas, poemas, ensayos, cómics, un poco de todo, incluso cosas no literarias. Siempre hubo esa vorágine de traer de todo para dentro, la mirada obsesiva por descubrir varios mundos al mismo tiempo. Y luego llega el gusto por la cosa crítica (ensayos, entrevistas, artículos para el periodismo cultural) y la traducción.

MM Estuve recibiendo, prácticamente desde el inicio de nuestras charlas cibernéticas, muchos de tus poemas y fotografías, por separado, pero también fotografías con poemas. Llevaban títulos con nombres de mujeres. ¿Es un libro con tus fotos y con poemas? ¿Cuál es la historia detrás de esos textos con fotos?

FM Antes de las fotografías los collages. El trabajo con las tijeras, haber conocido al surrealismo y las naturalezas muertas. Luego el deseo de trabajar solamente con cosas mías, así que pasé a fotografiar las imágenes que después utilizaría en los cortes, primeramente con tijeras, pero en seguida en la computadora. Pero ahora la técnica de corte ya no me seduce, la relación amorosa más intensa pasa a ser con las sobre-posiciones, buscando los espacios invisibles entre dos o tres imágenes, así como desvelando los puntos en común entre la figura y el paisaje. El poema, la imagen poética, sale a buscar otros modos de manifestarse y encuentra la fotografía como este segundo plan de realización. La fotografía como una extensión del poema. Cuando están juntos pueden ser percibidos como complementos uno del otro, pero cuando actúan solos son perfectamente independientes. Las primeras experiencias fueron en palco, la lectura de poemas acompañada de la proyección de las imágenes que luego ganaron movimiento a través del montaje de videos que tratan de incorporar también la música. Los videos son montados a partir de la construcción de maquetas utilizando las fotografías impresas en varias dimensiones y objetos. Posteriormente gana cuerpo la idea de un libro que pudiera ser el sitio de encuentro de eses lenguajes todos. Detalles de producción no lo permitió la realización de la idea original, así que sale el libro, pero solo con poemas y fotografías. No es una pérdida, para nada, porque planeamos el libro dentro de este nuevo espíritu, solamente un maridaje entre dos lenguajes. Ya el mundo de las mujeres, mejor, del femenino, de la sensibilidad, la pasión, y sus tormentos, dolores, violencias, los amores imposibles, todo eso es más antiguo y ya había tratado del tema en otros libros, muy especialmente en uno que se llama Estudios de piel (2004), libro en que mezclo varios lenguajes (poema, prosa poética, narrativa, crónica policial etc.) y que está relleno de personajes femeninos. Ahora en el caso de la fotografía tiene que ver particularmente con esa relación entre paisajismo y figurativismo que busco fusionar en algo propio, así que el cuerpo femenino encuentra abrigo en el mismo sitio que los ambientes naturales (montes, volcanes, árboles, cielos, lagos, todo) y juntos apuntan en la dirección de otra imagen.

MM Llegamos a la parte central que origina esta entrevista: El libro-objeto. ¿Qué historia, en general, nos puedes narrar? ¿Quiénes te anteceden o qué te sirve para hacer un libro-objeto? Tal vez quieras ampliar más sobre la respuesta anterior o decirnos si tiene algún proyecto similar.

FM Fines de los años 70, siglo pasado, he hecho un librito de poemas con la presencia de un artista plástico y sus trabajos en tinta china. La edición de este librito fue artesanal en el formato de hojas sueltas en un sobre (A4) que tenía en la portada una viñeta de otro artista. Esa condición artesanal era su disfraz de libro-objeto (risas). Pero lo más importante siempre me pareció la idea de buscar el otro, un cómplice, una pareja, sea en la creación en sí o en su producción. Años después miro los destrozos de una iglesia y pienso que sería el escenario perfecto para la escritura de un libro. Invito un fotógrafo amigo y por allí pasamos algunas mañanas sacando fotos y anotando imágenes. El libro, ahora impreso como un libro común, tenía cierta rusticidad en su design, buscando equivalencia con el ambiente plástico y poético del contenido. Ya en 2004 conozco a un escultor en Costa Rica cuyo trabajo está hecho con los horcones de una vieja iglesia en su país. Di inmediato me quedé apasionado por los personajes que desentrañaba de la madera y lo invité a hacer un libro conmigo. El resultado – ahora en mejores condiciones editoriales – tenía la misma raíz, o sea, el diálogo entre creadores y la producción de un objeto de arte, la concepción del libro como un objeto de arte. Pero que no se alejará del entendimiento del libro como un objeto de lectura. No estaba buscando un obstáculo a la lectura o convirtiendo al libro en escultura. Sigo creyendo en esa mesa de encuentros, en que los soportes son reflejos del tipo de diálogo que uno mantiene con el otro, una consecuencia del diálogo. Ahora mismo busco llevar a palco lenguajes con que trabajo: poemas, letras de canciones, fotografías, objetos, videos y escenario, todo eso naturalmente con la presencia de músicos, arregladores, bailarines y una cantora, desde ya pensando en la edición de todo en un libro/cd/dvd/catálogo que de alguna manera se pueda mirar como un libro-objeto, sí, pero sin perjuicio del desfrute corriente de sus lenguajes. Como puedes notar, tengo otra lectura del tema, por la suma de lenguaje tal vez. Es como lo que hace, por ejemplo, Peter Greenaway en una película como The pillow book, en que arte y vida se mezclan en una relación intertextual intrigante.

MM Hemos estado hablando precisamente de ese proyecto que tendrá libro/cd/dvd/catálogo, y tenemos la intención de robar un banco, tema aparte que, mientras tanto, estamos practicando a través de esta entrevista. Dime, qué propuesta podemos adelantar en el tiempo a través de esta entrevista y que podrimos enviar a amigos y futuros mecenas. Abrirnos a un cooperativismo como el que se hacen entre diversas editoriales. Imagina que vas a describir las partes de ese proyecto respondiendo a qué, cómo, quiénes, cuándo. Espero de ese modo, con la idea del libro-objeto, probar que en verdad quien piensa fuera del libro tradicional está pensando en el presente y en el futuro de lectores curiosos. Como dijeron dos de los entrevistados, el libro-objeto, para ellos surge de la necesidad de conquistar audiencias jóvenes que asocian la lectura con algo aburrido (Dux) y comienza con los supuestos mandamientos escritos en una piedra. Es un gancho para ellos, en parte, teniendo claro que el libro-objeto también es un diálogo abierto, en continua búsqueda y movimiento. Entonces, cuenta.

FM Yo pienso que no puede haber nada más aburrido que salir a conquistar audiencias. No creo en la lectura como algo agotado. Lo que pasa es que escritores y mercado editorial llenaran el mundo de mala literatura. El lector está como perdido en medio a ese basural sin fin. Y lo digo exactamente como lector, y lector apasionado, que no comprende otra manera de serlo. Y que además no cree propiamente en lectura, sino en relectura. Lo que hago en esa suma de géneros y áreas de creación tiene que ver únicamente con mi hambre estética. Me preguntas sobre los proyectos en curso y son dos: por las Ediciones Andrómeda, de Costa Rica, está por salir un libro que se llama La efigie sospechosa, que reúne poemas y fotografías. Es un librito mágico que tiene la traducción de Marta Spagnuolo (Argentina), un prefacio de David Cortés Cabán (Puerto Rico) y al final el mismo editor, Alfonso Peña (Costa Rica) me hace una entrevista. Me encanta la idea de proporcionar un encuentro, en un mismo libro, de todos ellos, amigos en la vida y en el arte. El otro proyecto, sí, este necesita de un mecenas, es la grabación de un disco reuniendo los compositores con quien he trabajado como autor de letras de canciones. El disco debe incluir también un catálogo con un ensayo fotográfico. La idea es un poco más amplia porque al disco debe sumarse la producción de un show con músicos, videos y la creación de un escenario a partir de mis fotos y objetos. El proyecto se llama Amores visibles invisibles, y tiene que ver con esa relación entre luces y sombras que es el sello sagrado del amor. No creo en el arte como un gancho, sino como un pescado. No es la oportunidad, sino el alimento.

[2010]


[Entrevista publicada na Agulha Hispânica - Revista de Cultura # 5 - Setembro de 2010.]